DEVOCIONAL
Bethel IBB México | 1 de mayo de 2026
"No olvides ninguno de sus beneficios"
En este día, el salmista David se habla a sí mismo. No está predicando a otros, sino levantando un altar en su propio corazón. Reconoce que su alma tiende al olvido, que su memoria es selectiva y que las dificultades pueden nublar su gratitud. Por eso se ordena a sí mismo: "bendice a Jehová" y "no olvides". Este primer día de mayo es una oportunidad perfecta para detenernos y recordar activamente lo bueno que Dios ha hecho, antes de que las preocupaciones del nuevo mes llenen nuestra mente.
1. "Bendice, alma mía, a Jehová"
David se exhorta a sí mismo a bendecir al Señor. ¿Qué significa "bendecir a Dios"? No es que Dios necesite nuestras bendiciones; es que nosotros necesitamos recordar quién es Él. Bendecir a Dios es reconocer Su grandeza, alabar Su nombre, agradecer Sus obras. Y David involucra su "alma" (su ser interior, sus emociones, su voluntad) porque la alabanza no es solo un ejercicio externo de labios, sino una postura profunda del corazón. Cuando tu alma bendice a Dios, estás alineando tu interior con la verdad de Su bondad, aunque tus circunstancias externas digan lo contrario.
2. "Y no olvides ninguno de sus beneficios"
El verbo "olvidar" aparece constantemente en la Escritura como un peligro espiritual. Israel olvidó las plagas de Egipto, la apertura del Mar Rojo, el maná en el desierto. Nosotros también olvidamos fácilmente. Por eso David se ordena a sí mismo que recuerde "ninguno" de los beneficios. No algunos, no los más grandes, sino todos. ¿Cuáles son esos beneficios? El salmista los enumera en los versículos siguientes: perdón de culpas, sanidad de enfermedades, redención de la muerte, corona de misericordia, saciedad de bienes, renovación de fuerzas. Cada uno de ellos es un motivo para no callar la gratitud.
3. El peligro de la memoria selectiva
Nuestra mente tiende a archivar las ofensas, los fracasos y las decepciones, pero olvida rápidamente las bendiciones cotidianas. Esto es una trampa espiritual. El corazón agradecido es un corazón alegre; el corazón quejumbroso es un corazón amargado. Cuando olvidamos los beneficios de Dios, comenzamos a murmurar, a compararnos y a sentir que Él nos debe algo. Pero cuando cultivamos la memoria de Su fidelidad, nuestra confianza se fortalece y nuestra paz se profundiza. No se trata de negar los problemas, sino de poner los problemas en el contexto correcto: rodeados de bendiciones más grandes de lo que alcanzamos a ver.
Aplicación práctica para hoy:
Hoy, 1 de mayo, comienza el mes con un ejercicio de memoria agradecida. Consigue una libreta nueva (puede ser solo para esto) o abre un documento en tu celular. Escribe la fecha de hoy y luego haz una lista de 10 beneficios que Dios te ha dado, pero no los evidentes (salud, familia, trabajo). Piensa en detalles específicos: "el amigo que me llamó cuando estaba triste", "el versículo que me animó ayer", "la provisión que llegó justo a tiempo", "la salud que recuperé", "el sueño que descansé anoche". Luego, al lado de cada uno, escribe una breve oración de gracias. Finalmente, comprométete a leer esta lista cada mañana durante los primeros 7 días de mayo. Cuando la tentación de quejarte llegue, tendrás un memorial de que Dios ha sido, es y será bueno contigo.